JERUSALÉN: ¿LA CUNA DE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL?

Por B612

Cuando en este 2017 hablábamos sobre la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial, los ojos extrañamente se dirigían ya no al tradicional Medio Oriente, sino a un lugar tan exótico como Asia y específicamente, de Corea del Norte. El líder norcoreano Kim Jung Un se había convertido de pronto, en una amenaza seria para la paz en el mundo.

Por su puesto que no estaba solo. Pues para todo roto debe haber un descosido. Y es si Kim Jong Un tuvo la relevancia que tuvo este año fue, en gran parte, a un no menos díscolo personaje como el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Y es que el factor Trump no es un hecho menor. En casi un año de gobierno ha puesto de cabeza y media toda la política interna norteamericana y de paso, y esto es lo más preocupante, de su política internacional. Si antes lo único que nos preocupaba de Trump era el muro que había prometido construir en la frontera con México, ahora vemos que esto no era nada comparado a lo que podía ser capaz de hacer.

Esta última semana, de alguma forma u otra, Trump se dio maña para tumbarse, con su sola posición, negociaciones y políticas y acuerdos internacionales que han durado por décadas, al considerar a Jerusalén como capital de Israel, descartando de esta manera que esta ciudad esté en territorio Palestino.

Jerusalén, que en la antigüedad fue centro de muerte y guerras principalmente por cuestiones religiosas, había logrado en las últimas décadas, justamente por estas mismas consideraciones religiosas, estadío de cierta paz. En este territorio conviven de manera sorprendente para la región tanto la religión judía, musulmana y católica. Todas ellas tienen en este territorio un lugar que los ata a su fe y sus creencias religiosas: los judíos tienen el Muro de los Lamentos, último vestigio del Templo del Rey Salomón; los cristianos tienen allí la supuesta tumba de Jesús y los musulmanes, la roca de donde Mahoma subió a los cielos. Es por ello la gran importancia y la gran sensibilidad que genera este lugar para muchos creyentes, incluyendo, los radicales y extremistas.

Con un terrorismo religioso que cada vez encuentra formas de expandirse por el mundo y terribles para matar, la decisión de Trump abre una puerta que puede ser terrible para la humanidad y que fácilmente puede convertirse en el germen de un conflicto de resultados inimaginables e impredecibles. Basta una chispa dentro de Jerusalén, un atentado en algunos de estos centros religiosos y venerados por algunas de estas religiones, para que la Gran Guerra o como decía Einstein, la Última de las guerras inicie. Recuerden que según las profecías judeocristianas, el Fin del Mundo llegaría con una nueva destrucción del Templo del Rey Salomón. Como siempre se ha dicho, por los siglos de los siglos, quizá Jerusalén sea la cuna de la Tercera Guerra Mundial y nosotros acabamos de ser testigos, del inicio de la misma.

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